La ecografía dermatológica se ha consolidado en los últimos años como una herramienta diagnóstica y de seguimiento de gran valor en la práctica clínica dermatológica. Gracias al uso de transductores de alta frecuencia, esta técnica permite visualizar con precisión las diferentes capas de la piel y el tejido subcutáneo, aportando información objetiva, reproducible y en tiempo real. Su aplicación ha demostrado ser especialmente relevante en el diagnóstico diferencial de lesiones cutáneas, la planificación terapéutica y la evaluación de resultados en procedimientos médico-estéticos.

En este contexto, conversamos con la Dra. Ana Patricia Contreras Hernández, médico adscrito al servicio de radiología, quien comparte su experiencia y visión sobre el papel actual y futuro de la ecografía dermatológica en la medicina moderna.

La ecografía dermatológica como extensión del examen clínico

La ecografía dermatológica no sustituye a la exploración clínica, la complementa y la potencia”, afirma la Dra. Contreras. Según la especialista, uno de los principales aportes de esta
técnica es su capacidad para transformar hallazgos clínicos subjetivos en datos objetivos y medibles. Mediante ecografía de alta frecuencia (habitualmente entre 15 y 70 MHz), es posible identificar con claridad la epidermis, dermis, hipodermis, así como estructuras anexiales y vasculares.

Esto nos permite caracterizar lesiones cutáneas benignas y malignas, valorar su profundidad, sus márgenes y su relación con estructuras adyacentes, lo que resulta crucial para la toma de decisiones clínicas”, explica.

Aplicaciones clínicas

La ecografía dermatológica tiene indicaciones amplias en dermatología clínica. Entre las más relevantes se encuentran:

  • Evaluación de tumores cutáneos benignos y malignos.
  • Estudio de enfermedades inflamatorias y autoinmunes de la piel.
  • Evaluación y caracterización de lesiones vasculares.
  • Valoración de cicatrices, fibrosis y procesos de remodelación tisular.

Seguridad del paciente y medicina basada en la evidencia

Uno de los pilares fundamentales de la ecografía dermatológica es su impacto en la seguridad clínica. Al tratarse de una técnica no invasiva, sin radiación ionizante y repetible tantas veces como sea necesario, se adapta perfectamente a los principios de la medicina basada en la evidencia. “La ecografía nos permite anticiparnos a complicaciones, detectarlas de forma precoz y actuar con mayor precisión. Esto se traduce en mejores resultados y en una práctica médica más responsable”, destaca. Asimismo, la posibilidad de documentar imágenes y realizar mediciones objetivas favorece el seguimiento longitudinal de los pacientes y la evaluación real de la eficacia terapéutica.

Formación y especialización: un factor clave

La Dra. Contreras subraya la importancia de una formación específica y rigurosa para el uso adecuado de esta herramienta. “No se trata solo de tener el equipo adecuado, sino de saber interpretar correctamente las imágenes. La ecografía dermatológica requiere conocimiento anatómico, experiencia clínica y entrenamiento continuo”, afirma.

Perspectivas futuras

El desarrollo tecnológico continúa ampliando las posibilidades de la ecografía aplicada a la piel. La integración de técnicas como el Doppler, la elastografía y la inteligencia artificial promete una mayor precisión diagnóstica y nuevas aplicaciones clínicas. “Estamos ante una herramienta que seguirá evolucionando y que, sin duda, se convertirá en un estándar de calidad en la práctica
dermatológica”, concluye la Dra. Contreras.

La ecografía dermatológica representa hoy una extensión indispensable del acto médico, aportando objetividad, seguridad y precisión. Su correcta implementación mejora la calidad asistencial y refuerza el enfoque de una medicina personalizada, preventiva y basada en la evidencia. La experiencia de profesionales especializados, como la Dra. Contreras, pone de manifiesto el
valor creciente de esta técnica en el presente y futuro de la medicina cutánea.