El tratamiento de las hemorroides con láser diodo se ha consolidado en los últimos años como una alternativa eficaz y menos invasiva frente a la cirugía convencional. En Creu Roja Hospitals, esta técnica forma parte ya de la práctica habitual de la unidad de Cirugía General, con resultados clínicos contrastados tras dos años de aplicación continuada.

Las hemorroides son una patología muy frecuente: se estima que entre el 50 y el 80 % de la población las padecerá en algún momento de su vida. Aunque socialmente se asocian a una enfermedad, en realidad se trata de estructuras anatómicas normales —las llamadas almohadillas anales— que cumplen una función en el mecanismo de continencia. El problema aparece cuando estas estructuras se inflaman o protruyen, dando lugar a la denominada enfermedad hemorroidal.

El Dr. Sergio Builes Ramírez, cirujano de la unidad de Cirugía General de Creu Roja Hospitals, explica que las hemorroides pueden ser internas o externas, y que sus síntomas varían desde el sangrado anal o las molestias durante la defecación hasta episodios de dolor intenso cuando se complican con trombosis.

Láser diodo LHP

En este contexto, el tratamiento con láser diodo LHP ha supuesto un avance relevante. “Se trata de una técnica mínimamente invasiva que permite reducir el tamaño de la hemorroide enferma mediante energía láser, sin necesidad de extirpar el tejido. “Es un procedimiento que busca aliviar los síntomas respetando la anatomía y la función de las estructuras hemorroidales”, señala el Dr. Builes.

La intervención se realiza en quirófano, con una duración aproximada de 15 minutos, y en régimen ambulatorio. El paciente puede regresar a su domicilio pocas horas después y, aunque durante los primeros días pueden aparecer molestias leves, el dolor postoperatorio es significativamente menor que en la cirugía convencional. La recuperación suele ser rápida y permite una reincorporación precoz a la actividad diaria.

El láser diodo está especialmente indicado en hemorroides internas de grado II, III y IV, es decir, aquellas que producen sangrado, molestias persistentes o prolapso. Según el especialista, “es una opción válida para pacientes de cualquier edad y sexo, siempre que exista una indicación clínica adecuada”.

Otro de los aspectos destacados de esta técnica es su utilidad en pacientes con riesgo de incontinencia fecal. Al preservar las almohadillas anales, se mantienen las estructuras implicadas en la continencia, reduciendo el riesgo de alteraciones funcionales tras el tratamiento.

Balance positivo

Tras dos años de experiencia, el balance es positivo. La técnica ha demostrado una alta efectividad clínica y una mejora significativa en la calidad de vida de los pacientes tratados. Además, su incorporación ha permitido ampliar las opciones terapéuticas dentro del abordaje integral de las enfermedades anorrectales.

Desde Creu Roja Hospitals destacan que la consolidación de este tratamiento refleja su apuesta por procedimientos menos invasivos, orientados a la seguridad del paciente, la reducción del dolor y una recuperación más rápida, integrando innovación tecnológica y experiencia clínica al servicio de la salud.